Una visión práctica y estructurada de los pasos clave en la transición a la agricultura regenerativa.
Esta guía recoge las ideas fundamentales sobre mentalidad, salud del suelo, gestión de cultivos y ganado, control de plagas y experimentación en la explotación.
Útil para: agricultores y asesores que busquen una forma fundamentada y manejable de iniciar el cambio de los sistemas convencionales a los regenerativos.
Consejos: Utilice una sección cada vez para orientar las acciones y evitar el agobio. Cada sección tiene más recursos dentro de esta caja de herramientas.
1. El éxito depende de adoptar una mentalidad regeneradora: abierta, observadora y dispuesta al cambio. Los conocimientos técnicos son importantes, pero tu perspectiva es tu mayor activo y, además, no hay un método que funcione en todas partes: no hay una forma “correcta” de empezar.
2. Pruebas de suelo para el ciclo de nutrientes y la salud del suelo: Utilice una combinación de pruebas de laboratorio y de campo para conocer la disponibilidad de nutrientes, el potencial de almacenamiento y la funcionalidad biológica de su suelo. Esto constituye la base para todas las demás decisiones.
3. Hacer balance: Identifique las prácticas perjudiciales que limitan la salud del suelo y destaque las prácticas regenerativas que puede poner en marcha. Evalúa qué te está ayudando y qué te está frenando.
4. Cultivos de cobertura y cultivos asociados: Los cultivos de cobertura y los cultivos asociados son herramientas regenerativas fundamentales para mejorar la salud del suelo. Elige especies y mezclas en función de objetivos como el ciclo de nutrientes, la cobertura del suelo o el forraje.
5. Rotaciones: La rotación de cultivos y ganado favorece el ciclo de nutrientes y la prevención de enfermedades. Planifique rotaciones plurianuales, pero sea flexible a medida que evolucionan las condiciones.
6. Diversificar los cultivos y las poblaciones de razas autóctonas: Las semillas modernas de altos insumos pueden socavar la biología del suelo y a menudo requieren insumos no regenerativos. Si es posible, busque variedades alternativas y heredadas más adecuadas para sistemas de bajos insumos.
7. Ganadería: Especialmente cuando está bien gestionado, el ganado potencia la biología del suelo y la diversidad del sistema. Si se parte de un sistema de cultivo, considere la posibilidad de una integración gradual o de que otra persona pastoree el suyo si el paso es demasiado grande.
8. Bioestimulantes e inoculantes: Los insumos biológicos pueden favorecer la vida del suelo, especialmente durante el periodo de transición. El bricolaje suele ser más fiable y rentable que los productos comprados.
9. Lucha contra plagas, malas hierbas y enfermedades: A medida que mejora la salud del suelo y de las plantas, suele disminuir la presión de plagas y enfermedades. Esto requiere un cambio de mentalidad, pero hay que tratar las malas hierbas y las plagas como señales -no sólo como enemigos- y reducir gradualmente la dependencia de los productos químicos.
10. Agroforestería y ecosistemas permanentes: La integración de árboles, setos y sistemas hídricos fomenta la biodiversidad y la resiliencia a largo plazo. Diseña para la ecología, la sombra, los cortavientos y las posibles fuentes de ingresos.
11. Prueba y ampliación: Pruebe ideas a pequeña escala (a veces se equivocará), observe los resultados y amplíe lo que funcione. Lleve un registro claro para orientar las decisiones. La regeneración lleva tiempo y es una inversión, y la rentabilidad bajará antes de volver a subir.
12. Implicar desde el principio a las personas clave -familia, personal, asesores- y unirse a redes de agricultores para compartir el aprendizaje y la motivación.
13. Observa, aprende, itera - Lleva un cuaderno contigo y anota lo que funciona, lo que no y por qué. Manténgase flexible, reflexione a menudo y ajuste su enfoque a medida que evolucione su sistema.